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PRESENTACIÓN
En 1.992, el Centro
Universitario Santa Ana comienza a impartir la
titulación de Trabajo Social (con la entonces
diplomatura, de tres cursos). Es, hasta hoy, el único
Centro de la Universidad de Extremadura que imparte
dichos estudios.
En 2.009 comienza a impartirse el Grado en Trabajo Social (de cuatro cursos,
en lugar de los tres de la antigua diplomatura), lo que supone un importante
esfuerzo de adaptación a los exigentes requisitos del Espacio Europeo de
Enseñanza Superior. El Centro Universitario Santa Ana supera así todas las
exigencias establecidas por los diferentes organismos competentes
(Universidad de Extremadura, Junta de Extremadura, ANECA, Consejo de
Universidades, Ministerio de Educación y Ciencia…), lo que refrenda la
calidad de su proyecto académico y su vocación de continuidad en la
enseñanza en el ámbito del Trabajo Social.
Asimismo, supone un refrendo a la importancia de esta titulación, cuyos
colectivos profesionales venían desde mucho antes reclamando su equiparación
con otros estudios, que tenían el nivel de Licenciatura, y con los que ahora
se iguala al alcanzar idéntico nivel académico (Grado).
Expectativas
profesionales
La implantación de la Diplomatura de Trabajo Social en 1992 fue fruto de
una amplia demanda social, tanto por parte de estudiantes que deseaban
cursar estos estudios y orientar hacia ese campo su ejercicio profesional,
como por trabajadores en activo que entendían que dicha formación les era
necesaria en su desempeño profesional.
La estructura del Plan de Estudios de 1992, luego reformado en 1999,
contemplaba un importante peso del área de Trabajo Social, a la que hay que
sumar otras áreas también fundamentales para el correcto desarrollo de los
estudios (Derecho, Sociología, Psicología, Pedagogía, Medicina, Filosofía,
etc.). Durante estos años, el título ha generado un total de unos 600
Trabajadores Sociales que se han insertado en diferentes ámbitos
laborales.
La capacidad de coordinación y de relación con otras disciplinas constituye
una indudable fortaleza del título, con una versatilidad muy ajustada a las
necesidades de la sociedad y su entorno. Otras fortalezas detectadas son que
se trata de un Centro plenamente consolidado y con intensas relaciones con
el Colegio Profesional, y con una buena dotación y funcionamiento
bibliotecario, y una dotación informática muy desarrollada. No puede dejar
de citarse, además, que nuestro Centro mantiene un importante número de
convenios con instituciones públicas y privadas, gracias a los cuales el
alumnado realiza las Prácticas de la Titulación.
Varias son las fuentes de las que procede información sustancial referida a
la demanda potencial del título y su interés para la sociedad:
- Libro Blanco
de Trabajo Social (ANECA, 2004)
- Estudios de la
Consejería de Bienestar Social de la Comunidad Autónoma de Extremadura.
- Gabinete
Iniciativa Joven: Escenarios de futuro en Extremadura. Junta de Extremadura,
2006.
En la relación demanda/oferta, la demanda de plazas es superior a la
oferta a nivel nacional; esta relación nos permite afirmar que la
titulación de Trabajo Social tiene una importante demanda, formando parte
del grupo de titulaciones relacionadas con las nuevas demandas del mercado
de trabajo y/o yacimientos de empleo (Libro Blanco sobre crecimiento,
competitividad y empleo de la Comisión Europea).
Esta
importante demanda se explica por todos los cambios sociales asociados a la
evolución y transformación de nuestra sociedad; por un
creciente interés e importancia de las políticas sociales y el sistema de
bienestar social en todo el contexto europeo; por la creciente
diversificación de áreas de actuación de los trabajadores sociales; por la
contribución del trabajo social al desarrollo humano y a la promoción de la
cohesión social (Recomendación 2001-1, Consejo de Europa).
Este panorama nos permite afirmar que la titulación de Trabajo Social tiene
unas buenas perspectivas, tanto respecto a la demanda definida a partir de
las preferencias de los alumnos, así como por el número de alumnos
matriculados. A todo lo anterior hemos de añadir que los estudiantes de
Trabajo Social son un colectivo vocacional (75% de los estudiantes), con una
alta tasa de inserción laboral (78%) (Libro Blanco, pp.73-100), lo que sin
duda demuestra el interés de esta oferta formativa.
Las diferentes funciones del Trabajador Social (preventiva, de atención
directa, de planificación, docente, de promoción e inserción social, de
mediación, de supervisión, de evaluación, gerencial, de investigación y de
coordinación) tienen gran demanda y suponen, tanto por la evolución de la
sociedad como por la implementación de las políticas sociales, cada vez más
una necesidad de nuestro entorno.
En
Extremadura el grado de empleabilidad de los egresados en Trabajo Social ha
sido alto en cuanto a empleo directo, estando el resto en tareas
relacionadas, pero de carácter complementario. Hasta hace unos
cinco años los mayores empleadores han sido las Administraciones Públicas,
tanto la autonómica como la local, pero esa tendencia está variando,
incrementándose el empleo de asociaciones y ONGs, junto con empresas
privadas, y aumentando paulatinamente el autoempleo. Y los campos
de desarrollo de la profesión en su mayoría no varían en los últimos años,
aunque se han ido adaptando al mercado de trabajo regional, especialmente en
lo que se refiere a la inmigración y las políticas dirigidas a los mayores y
dependientes.
El Centro Universitario Santa Ana es una institución privada adscrita a la
Universidad pública de Extremadura, y se inserta en un espacio geográfico
caracterizado por una escasa población, dispersa en un vasto territorio. En
cuanto a su localización, se halla ubicado a 30 Km. de la capital
autonómica y a 60 Km. de Badajoz, por lo que se beneficia de la tendencia
a centralizar los recursos sociales tanto por parte de las instituciones
públicas como por las entidades financieras.
La titulación de Trabajo Social ofrece ciertas especificidades añadidas
que la singularizan, a saber:
- La titulación de Trabajo Social no tiene una larga tradición en la región
-se implantó en 1992-, pero desde ese año las cifras de demanda
demuestran el interés del título.
- Además, el alto porcentaje de egresados trabajando muestran su alto grado
de consolidación, siendo unos estudios con elevada proyección para el
conjunto de la población, por cuanto han pasado por sus aulas gran cantidad
de personas que se encuentran en multitud de ámbitos laborales
(Salud, Empresa, Justicia, Educación, Ocio y tiempo libre, Recursos Humanos,
Inmigración, Voluntariado, etc.): la titulación se halla presente en los más
variados niveles del entramado social.
- Otro punto fuerte es el elevado prestigio de la titulación en el
contexto social y académico, estando presente en los escenarios vitales
de la sociedad regional, tanto en la problemática que aborda, como en la
intervención en los conflictos que en ella se plantean. Supone, por tanto,
un elevadísimo grado de interés social.
Extremadura tiene unas especificidades propias que reclaman, más si cabe
que en otros lugares, la presencia creciente de profesionales del Trabajo
Social.
- No hay que olvidar que se trata de una región con gran peso específico del
sector primario, y en ese marco tiene lugar una presencia de inmigrantes
muy considerable. Según el INE a 1 de enero de 2007, la población inmigrante
en Extremadura está compuesta por 29.069 extranjeros, de los cuales 16.647
viven en la
provincia de Badajoz,
y los 12.421 restantes en la de
Cáceres.
La comunidad inmigrante más
numerosa es la
marroquí
con 9.218 personas, seguida por la
rumana con
4.324 personas, y después la
portuguesa
con 3.492 personas. Los
brasileños
suman 1.676, y 1.409 los
colombianos.
Entre los naturales del
África subsahariana
que viven en Extremadura, la comunidad más numerosa es la de los
senegaleses
con 88 miembros. En lo que respecta a las personas procedentes de
Asia, el
conjunto mayor lo forman los ciudadanos
chinos con
631 personas. La comunidad inmigrante trabaja fundamentalmente en la
agricultura (en las campañas de recolección de la uva, aceituna y frutas) y
servicios (hostelería, construcción y servicios domésticos)
Esta situación implica la necesidad de atender los desajustes personales y
grupales de estos colectivos en el momento de llegada e inserción laboral,
pero también los problemas derivados de la reagrupación familiar y los
problemas educativos que la interculturalidad supone, así como la
sensibilización y educación de la sociedad de acogida. Los Trabajadores
Sociales intervienen a nivel microsocial, pero también a escala macrosocial
en las políticas sociales de la Consejería de Bienestar extremeña.
- El notable proceso de envejecimiento que experimenta la población
extremeña. Según el Censo de 1991, en Extremadura residían a principios
de la década pasada 162.548 personas de 65 y más años, lo que representaba
el 15,3 por 100 de la población total, frente al 13,8 por 100 en el ámbito
nacional, de las cuales 37 mil personas eran mayores de 80 años.
El Padrón Municipal de Habitantes de 1996 nos informa que esa cifra se ha
elevado a 181.200 personas, lo que representa el 16,9% de la población total
extremeña. Por otra parte, los mayores de 65 años ya representan el 15,6%
sobre el total de la población española. Según el INE, en 2008, en
Extremadura viven aproximadamente 200.000 personas mayores de 65 años.
La población mayor extremeña, al igual que la nacional, es
predominantemente femenina, un 58 por 100 son mujeres y un 42 por 100
varones. Según el Padrón Municipal de Habitantes de 1996 en Extremadura
viven 76.300 varones de 65 y más años y 104.900 mujeres. Esto representa una
proporción de 1,37 mujeres por hombre. En España la proporción es de 1,40
mujeres por hombre.
La mayoría de los ancianos reside en pequeñas localidades. No obstante, una
docena de ciudades engloban bajo su influencia a más del 40 por 100 de la
población mayor de 65 años. El envejecimiento es mayor en las áreas más
despobladas. La dispersión de la población es más acusada en la provincia de
Cáceres.
En cuanto a otros aspectos socioeconómicos, hemos de destacar que existe
aún un elevado índice de analfabetismo entre los mayores, y que la mayoría
de los jubilados procede de actividades agrícolas o son amas de casa.
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Por último, la reciente Ley de Promoción de la Autonomía y de Atención a
la Dependencia reclama un buen número de profesionales vinculados al
Trabajo Social, siendo en este caso, y por el motivo expuesto, de especial
importancia a nivel regional. |